OpenClaw Builders Night Vigo. Debe ser uno de los primeros eventos de Inteligencia Artificial que se hicieron en Vigo. Cuando todo esto empezó a coger forma, los amigos de Hyperion Ventures y Glue Digital nos dieron la oportunidad de probar el potencial de un agente de Inteligencia Artificial. Hasta ese momento, todo esto me parecía ciencia ficción. Era la primera vez que salía de lo que hasta entonces conocía como el ChatGPT, Claude o Gemini tradicional.

El evento comenzó con una charla de presentación y, después, con tres ponentes de perfiles muy diferentes, alguno incluso alejado del mundo de la informática. A través de sus presentaciones nos enseñaron a utilizar los agentes de forma óptima y escalable: cómo organizarlos, cómo separarlos y cómo integrarlos con los diferentes servicios que podemos utilizar.

Y entonces llegó la hora de empezar a construir. Primero había que instalarlo todo en nuestros equipos y conseguir que funcionara. Eso era lo importante. Después ya iríamos viendo cómo llevarlo más allá.

Nos proporcionaron tres claves de diferentes compañías de Inteligencia Artificial: ChatGPT, Claude y Gemini. Cada uno podía elegir la que más le gustara y, como en ese momento Claude estaba en la cresta de la ola, nos decantamos por él.

Nuestro grupo decidió seguir la idea de utilizar varios agentes en lugar de construir un «monolito» en el que un único agente se encargara de todo. La idea era bastante sencilla: un bot que cada 15 minutos analizara las acciones del índice S&P 500 y nos enviara un mensaje por Telegram con un resumen de las acciones que más subían y las que más bajaban. Un segundo agente se encargaba de controlar nuestras acciones y enviarnos avisos sobre su estado, incluso de forma urgente si era necesario.

Presentamos el proyecto delante de todos los asistentes y nos dieron la enhorabuena por haber conseguido construir algo funcional y, sobre todo, por conseguir que no «fallara» durante la demostración.

Una vez terminada la fase de construcción, llegó el networking y la comida. Pudimos hablar con los ponentes y con el resto de asistentes, comentar dudas, diferentes maneras de hacer las cosas, de qué trabajábamos y qué estábamos haciendo cada uno. Fue una gran oportunidad para conocer a gente del sector que, sinceramente, parecía haber salido de las mismísimas piedras.

Nunca cerré una discoteca, pero puedo decir que cerré un evento de programación. Hablé con todo el mundo, conocí a gente espectacular y aprendí un montón. ¿Lo único malo? Que al terminar el evento ya no tenía la licencia de Claude.